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El Maestro del Sueño

miguel-ruiz

Toda relación en tu vida es susceptible de ser sanada, toda relación puede ser maravillosa, pero siempre empezará por ti. Es necesario que tengas valentía para utilizar la verdad, para hablarte a ti mismo con la verdad, para ser completamente sincero contigo mismo. Quizá no es necesario que te muestres sincero con todo el mundo, pero puedes serlo contigo mismo. Quizá no seas capaz de controlar lo que ocurrirá a tu alrededor, pero puedes controlar tus propias reacciones. Esas reacciones guiarán el sueño de tu vida, tu sueño personal. Son tus reacciones las que te hacen sentir muy desdichado o muy feliz.

Tus reacciones son la clave para tener una vida maravillosa. Si eres capaz de aprender a controlar tus propias reacciones, entonces podrás cambiar tus costumbres y cambiarás tu vida.

Eres responsable de las consecuencias de todo lo que haces, piensas, dices y sientes. Tal vez te resulte difícil comprender qué acciones provocaron una consecuencia determinada -qué emociones, qué pensamientos-, pero lo que sí ves es la consecuencia porque, bien la estás sufriendo, o estás disfrutando de ella. Controlas tu sueño personal mediante las elecciones. Comprueba si la consecuencia de tu elección te resulta satisfactoria o no. Si es una consecuencia que te permite disfrutar, entonces sigue adelante. Perfecto. Pero si no te gusta lo que está ocurriendo en tu vida, si no estás disfrutando de tu sueño, intenta averiguar qué está originando las consecuencias que tanto te disgustan. Así es como se transforma el sueño.

Tu vida es la manifestación de tu sueño personal. Si eres capaz de transformar el programa de tu sueño personal te convertirás en un maestro del sueño. Un maestro del sueño crea una vida que es una obra maestra. Pero llegar a ser un maestro del sueño representa un gran reto, ya que normalmente los seres humanos se convierten en esclavos de sus propios sueños. El modo en que aprendemos a soñar es una trampa.

Con todas las creencias que tenemos de que nada es posible, resulta difícil escapar del sueño del miedo. A fin de despertar del sueño, necesitas dominarlo.

Por esa razón los toltecas crearon la Maestría de la Transformación, para liberarse del viejo sueño y crear un nuevo sueño donde todo es posible, incluso escapar del sueño. En la Maestría de la Transformación, los toltecas dividen a la gente en soñadores y en cazadores al acecho. Los soñadores saben que el sueño es una ilusión y juegan en ese mundo de ilusión sabiendo que se trata sólo de eso. Los cazadores al acecho son como un tigre o un jaguar, y están al acecho de toda acción y reacción. Tienes que acechar tus propias reacciones; trabajar en ti mismo a cada instante. Requiere mucho tiempo y valor porque resulta más fácil tomarse las cosas como algo personal y reaccionar de la misma manera que acostumbras a hacer. Y eso te conduce a cometer muchos errores y a padecer mucho dolor, porque tus reacciones sólo generan más veneno emocional e incrementan la desdicha.

Recuerda que tenemos un pequeño ego que se toma todas las cosas de manera personal, que nos hace reaccionar exageradamente. No vemos lo que está ocurriendo realmente porque reaccionamos al instante y lo convertimos en parte de nuestro sueño.

Tu reacción proviene de una creencia interior muy profunda. Has repetido esa manera de reaccionar miles de veces y al final se ha convertido en un hábito para ti.

Estás condicionado a ser de una determinada manera. Y ahí reside el reto: cambiar tus reacciones normales, cambiar tus hábitos, arriesgarte y hacer elecciones diferentes. Si no consigues la consecuencia que querías, cámbiala una y otra vez hasta obtener finalmente el resultado que deseas.

No eres responsable de lo que está sucediendo en el mundo. Eres responsable de ti mismo. No viniste aquí con la gran misión de salvar al mundo y de cambiar la sociedad, pero, indudablemente, viniste con una gran misión; una misión importante.

La verdadera misión que tienes en la vida es hacerte feliz, y a fin de ser feliz, debes examinar tus creencias, la manera que tienes de juzgarte a ti mismo, tu victimismo.

Todo está ahí para nosotros, pero lo primero que necesitamos es tener la valentía de abrir los ojos, de utilizar la verdad y de ver las cosas como son en realidad. Los seres humanos están muy ciegos y la razón de tanta ceguera es que no quieren ver.

Todo el sufrimiento se deriva de no querer ver, aun cuando las cosas se nos muestran claramente ante nuestros ojos. Estamos muy ciegos, lo estamos de verdad y lo acabamos pagando. Ahora bien, si llegamos a abrir los ojos y ver la vida tal y como es, seremos capaces de evitar mucho dolor emocional. Esto no significa que no nos arriesguemos. Estamos vivos y necesitamos arriesgarnos, y si fallamos, bueno, ¿qué pasa?, ¿a quién le importa? Da lo mismo. Aprendemos y seguimos adelante sin hacer juicios.

Todas las personas tienen un valor, y la vida respeta ese valor. Pero ese valor no se mide en dólares ni en oro; se mide en amor. Más que eso, se mide en el amor hacia uno mismo. Tu valor viene dado por la cantidad de amor que te tienes a ti mismo: y la vida respeta ese valor. Cuando te amas a ti mismo, tu valor es muy alto, lo cual significa que tu tolerancia frente a los maltratos que tú mismo te infliges es muy baja. Es muy baja porque te respetas. Te gustas tal y como eres y eso aumenta tu valor. Siempre que haya cosas en ti que no te gustan, tu valor será un poco más bajo.


Miguel Ruiz

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