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Conversaciones con Dios


Cuando era niño, se me enseño que era un pecador, que todos los seres humanos somos pecadores, y que no podemos evitarlo; nacemos así, nacemos en el pecado.

Un concepto muy interesante. ¿Cómo pudo alguien inducirte a creer eso?

En el catecismo se enseña que, aunque nosotros no hayamos pecado -ciertamente los bebés no lo han hecho-, Adán y Eva sí lo hicieron y nosotros, que somos sus descendientes, en consecuencia heredamos su culpa, lo mismo que sus naturalezas pecadoras. Adán y Eva comieron la fruta prohibida -participaron en el conocimiento del Bien y el Mal- y así sentenciaron a todos sus herederos y descendientes a una separación de Dios desde el nacimiento. Cada uno de nosotros nace con este "Pecado Original" en el alma. Todos compartimos la culpa. Por eso creo que se nos ha dado el Libre Albedrío, para ver si haremos lo mismo que Adán y Eva y desobedeceremos a Dios, o si podemos superar nuestra tendencia natural, heredada a "hacer el mal", y, en cambio, portarnos correctamente, a pesar de las tentaciones del mundo.

¿Y si hacen el "mal"?

Entonces Tú nos envías al infierno.

¿Yo lo hago?

Sí, a menos que nos arrepintamos.

Ya veo.

Si afirmamos que estamos arrepentidos -hacemos un Acto de Contrición Perfecto-, Tú nos salvarás del infierno, pero no de todo el sufrimiento. Aun así, tenemos que ir al Purgatorio por un tiempo, para limpiarnos de nuestros pecados.

¿Por cuánto tiempo tienen que morar en el "Purgatorio"?

Depende. Tenemos que quemar nuestros pecados. No es muy agradable, déjame decirte. Y cuantos más pecados tengamos, tanto más tiempo se llevará consumirlos, y será más largo el periodo que permanezcamos ahí. Eso es lo que se me ha enseñado.

Entiendo.

Pero al menos no iremos al infierno, ya que ahí es para siempre. Por otra parte, si morimos en pecado mortal, nos vamos directamente al infierno.

¿Pecado mortal?

En comparación con el pecado venial. Si morimos con un pecado venial en nuestra alma, sólo vamos al Purgatorio. El pecado mortal nos envía derecho al infierno.

¿Me puedes dar un ejemplo de esas diversas categorías de pecado que te enseñaron?

Por supuesto. Los pecados mortales son serios: delitos mayores; infracciones teológicas; actos como asesinato, violación, robo. Los pecados veniales son un tanto menores: ofensas teológicas, como faltar a los oficios religiosos o, hasta hace algún tiempo, comer carne en viernes.

¡Cómo! ¿Este Dios de ustedes los envía al purgatorio si comen carne en viernes?

Ya no. Desde principio de los años sesenta ya no se considera pecado. Sin embargo, si comíamos carne en viernes antes de principios de los sesenta, nos arriesgábamos a sufrir el infortunio.

¿De verdad?

Totalmente.

Bien, ¿qué sucedió a principio de los años sesenta para que este "pecado" dejara de serlo?

El Papa dijo que se nos dispensaba de esa imposición.

Entiendo. ¿Y este Dios los obliga adorarlo, a asistir a los oficios religiosos? ¿Bajo pena de castigo?

Faltar es un pecado, sí. Y si no se practica la confesión y la persona muere con ese pecado en el alma, tendrá que ir al Purgatorio.

Pero, ¿qué pasa con un niño? ¿Qué sucede con un pequeño niño inocente que desconoce todas estas "reglas" por medio de las cuales Dios ama?

Si un niño muere antes de que sea bautizado en la fe, ese niño va al Limbo.

¿Va a dónde?

Al Limbo. No es un lugar de castigo, pero tampoco es el cielo. No se puede estar con Dios, pero por lo menos tampoco se está con el "demonio".

¿Pero por qué no podría ese hermoso niño inocente estar con Dios? El niño no hizo nada malo...

Eso es verdad, pero el niño no fue bautizado. No importa cuan intachables o inocentes sean los bebés -o cualquier persona-, tienen que estar bautizados para entrar al cielo. De otra manera, Dios no puede aceptarlos. Por eso es muy importante bautizar rápidamente a los niños, lo antes posible después de su nacimiento.

¿Quién te dijo todo esto?

Dios, por medio de Su iglesia.

¿Cuál iglesia?

La Santa Iglesia Católica Romana, por supuesto. Ésa es la iglesia de Dios. De hecho, si se es católico y se asiste a otra iglesia, también es pecado.

¡Creía que era pecado no asistir a la iglesia!

Lo es. También es pecado asistir a la iglesia equivocada.

¿Qué es una iglesia equivocada?

Cualquier iglesia que no sea la Católica Romana. No se debe bautizar, ni contraer matrimonio en la iglesia equivocada, ni siquiera asistir a una iglesia equivocada. Esto lo sé a ciencia cierta porque hace muchos años quise ir con mis padres a la boda de un amigo para fungir como escolta, pero las monjas me dijeron que no debería aceptar la invitación porque era la iglesia equivocada.

¿Las obedeciste?

No, me figuré que Dios -Tú- te presentarías en la otra iglesia con la misma disposición con la que te presentas en la mía, por lo que sí fui, y me sentí muy bien.

Actuaste correctamente. Bueno, veamos: tenemos el cielo, tenemos el infierno, tenemos el purgatorio, tenemos el limbo, tenemos el pecado mortal, tenemos el pecado venial... ¿Hay algo más?

Pues sí, la confirmación y la confesión, el exorcismo y la Extremaunción, los Santos Patrones y los Días Sagrados de Obligación.

Cada día está santificado. Cada minuto es sagrado. Éste, ahora, es el Instante Sagrado.

Desde luego, pero algunos días son realmente sagrados, los Días Sagrados de Obligación, y en esos días también se debe asistir a los oficios.

¿Y qué sucede si no asistes?

Es pecado.

Así que te vas al infierno.

En este caso al Purgatorio si se muere con ese pecado en el alma. Por eso es bueno acudir a la Confesión con la mayor frecuencia posible. Algunas personas van cada semana. Otras, todos los días. De ese modo, se puede mantener limpia el alma por si ocurriera la muerte...

...Y hablábamos de vivir en temor constante.

Sí, ese es el propósito de la religión, infundir en nosotros el temor a Dios. Así, actuamos con rectitud y resistimos la tentación. 
 
Es suficiente.

Ésa es sólo una de las religiones del mundo. ¿Deseas que te hable de algunas otras?

No, ya comprendo.


Texto extraído del libro: Conversaciones con Dios 1 de Neale Donald Walsch

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