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Despertar del Sueño


DESDE EL PUNTO DE VISTA de la conciencia ordinaria, la separación parece ser una parte básica de la condición humana. La mayoría de las personas se experimentan a sí mismas como egos atrapados dentro de su propia mente-espacio, observan un mundo que parece estar "ahí afuera", en el otro lado de la cabeza.

Pero no importa lo arraigada que la idea de separación tenga, nunca es más que superficial. No importa cuán fuerte sea el ego, nunca es más que una construcción.

Todo el mundo experimenta momentos en que la separación temporalmente se desvanece, y nos convertimos en parte de la unidad nuevamente. A esto me refiero como "experiencias de despertar." Con frecuencia se producen cuando estamos caminando en un entorno natural, cuando estamos bailando o corriendo, durante o después del sexo, escuchar o tocar música. En estas situaciones, el parloteo normal del ego -que es el combustible normal del ego, y lo mantiene como una estructura suya- se convierte en calma, dando lugar a un ablandamiento de sus fronteras. La separación se disuelve y estamos flotando en el océano del Nuevo Ser, inmersos en la gloriosa cualidad de ser y de estar vivo en el mundo.

Es revelador que, en estos momentos siempre hay un cambio de identidad. Creemos que nos hemos convertido en alguien más, con un conocimiento más profundo. El ego se identifica con el pasado y es como un impostor, un embaucador limitado y superficial que de alguna manera nos engaña pensando que es nuestra identidad.

También hay muchos casos de pérdida extrema o agitación intensa, cuando todos los bloques de construcción del ego -sus papeles y archivos adjuntos- se rompen de inmediato. Una persona puede ser diagnosticada con cáncer habiéndosele dicho que sólo tiene unos pocos meses más de vida, un alcohólico puede llegar a "tocar fondo" y estar a punto del suicidio, una persona podría llegar a padecer con discapacidades graves debido a una lesión o enfermedad, o sufrir el trauma de la pérdida, la depresión, la destrucción de las esperanzas y creencias, y así sucesivamente. En la mayoría de los casos, estas formas de pérdida sólo traen tristeza y sufrimiento. Sin embargo, para una minoría de individuos, pueden desencadenar un despertar espiritual. Con todo su andamiaje roto, lo normal es que el ego se disuelve, y nuestro más profundo y verdadero Ser surge en su lugar, como una mariposa de la oruga. La persona se siente renacer, como una persona diferente que habita el mismo cuerpo pero, con un nuevo sentido de significado y conexión.

En todas estas experiencias, hay una sensación de "volver a casa," de volver a nuestro origen de Unidad, recobrando la armonía que como individuos y como especie nos pertenece. De hecho, siempre estuvo ahí -que es siempre aquí y ahora. Es sólo que nosotros mismos nos separamos, engañados por nuestro ego,  manteniéndonos así... dormidos.



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