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Las Creencias y tu Vida


“Creer es una enfermedad”. 
– Werner Erhard 

Todos tenemos sistemas de creencias los cuales se nos formaron cuando éramos niños. Algunos ejemplos: los papás van al trabajo y las mamás se quedan en casa a cuidar a los niños. Si eres bueno vas al cielo. La gente tiene qué comer tres buenas comidas al día para estar sano. Estar enamorado es no tener que pedir perdón. Tengo que ser fuerte o nadie me amará. El trabajo pesado es bueno. Y así hasta el infinito. 

“La verdad creída es una mentira. Si tú vas por allí predicando la verdad, estás mintiendo. La verdad puede solamente ser experimentada. Esto ilumina el viejo principio Zen: Los que saben no dicen, y los que dicen no saben. La horrible verdad respecto a eso es que la verdad es tan increíblemente creíble que la gente generalmente se la cree en lugar de experimentarla”. 
-Werner Erhard 

Algunas de las creencias con las que yo crecí son: los niños rubios y de ojos azules son más bonitos que los morenos. Para ser feliz hay que obtener varios grados en la universidad y mucho dinero. Las mujeres son débiles. Lágrimas y dolores de cabeza es lo que corresponde a la mujer en la vida. 

El sistema de creencias conforma los conceptos que dirigen nuestras vidas. El problema con una creencia es que creemos que es la verdad y nos estancamos en ella. Lo que significa que la mayoría de nosotros persiste en pensar y actuar como aprendimos años atrás, en lugar de poner en acción nuestras experiencias, en respuesta a lo que está pasando ahora. 

Hay una historia clásica que ilustra este punto: una joven esposa corta los bordes del jamón antes de ponerlo en la sartén para guisarlo. Después de verla hacer eso muchas veces, su marido le pregunta por qué lo hace de esa manera. Ella responde que su madre siempre lo hacía así. El marido le pregunta a su suegra por qué lo hace de ese modo, y ella responde que su madre siempre lo hacía así. La abuela vive todavía, por lo que el joven la visita un día y le hace la misma pregunta. Ella le explica: “Cortaba los bordes del jamón por que mi sartén era pequeño. Para poner un jamón grande en un sartén pequeño, teníamos qué cortar los bordes para que cupiera”. 

La mayoría de nosotros estamos cortando bordes de algo en nuestras vidas para caber en un molde que ya no es tan pequeño. Somos como robots, máquinas, atrapados en las telenovelas baratas de nuestras vidas, obsesionados con los mismos cinco o seis problemas que siempre hemos tenido, disfrazados con nuevas ropas. 

Por ejemplo, te lesionas una rodilla cuando tienes cinco años de edad y tu madre dice: “No llores; llorar es malo”, entonces tú dejas de llorar. Cuando tienes dieciséis te rompes la pierna esquiando, pero mantienes los labios cerrados por que eres un buen muchacho o muchacha, lo que significa que no lloras. Luego, a los veintiuno, la relación con alguien que amabas termina, pero tú todavía no lloras. Después de eso, cuanto más reprimas tus sentimientos, tanto más tu conciencia se cierra como una puerta de trampa. Apenas estás vivo. Funcionas mecánicamente. En algunos casos tienes éxito. Pero el éxito mecánico es tan satisfactorio como el fracaso. 

La alternativa a la creencia es la observación. La observación no tiene nada que ver con mis sentidos, mis percepciones o mi sistema de creencias. Tiene que ver con mi experiencia directa… Don Juan le da otro nombre: “Detener el mundo”. 

Cada quien tiene su propia experiencia de todo y de nada, y por ende su manera muy propia de conceptuarla e interpretarla. 

Podría considerarse que la vida mide un metro de largo, del cual noventa y nueve centímetros están llenos de los aspectos materiales de la vida (comida, vestido, alojamiento) y de lo que llamamos necesidades psicológicas. Necesitas a alguien a quien amar y que te ame. Estima propia, apreciación y respeto de los demás. 

Después de que las personas se hacen suficientemente sofisticadas en su desarrollo para satisfacer sus necesidades, para comenzar a ver lo que significa llenar las propias necesidades y aun para comenzar a darse cuenta de que no hay verdadera satisfacción en el solo hecho de llenar tales necesidades, comienzan entonces a mirar más allá de lo que les rodea. Y eso es lo que constituye el último centímetro de nuestro ejemplo. Eso es lo que para mi es la conciencia. 

Si te puedes alejar aunque sólo sea por un momento de tu sistema de creencias, en ese momento empezarás a ser verdaderamente CONSCIENTE e iniciarás la experiencia de ti mismo. 


Adelaide Bry

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