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Seis Claves Secretas para una Salud Radiante y una Vida Plena (Parte 3)


3. El principio de la combinación eficaz de los alimentos. 

Hace poco, un médico llamado Steven Smith celebró su centésimo cumpleaños. Cuando se le preguntó qué régimen seguía para haber alcanzado una edad tan avanzada, contestó: «Cuide su estómago durante los primeros cincuenta años, que él cuidará de usted durante los cincuenta siguientes». Nunca se ha dicho mayor verdad. 

Muchos grandes sabios han estudiado la combinación de alimentos. El más conocido de ellos es el doctor Herbert Shelton. Pero ¿sabe usted quién fue el primer científico que la investigó a fondo? Pues nada menos que el gran Iván Pavlov, más conocido por sus revolucionarios trabajos sobre el arco reflejo de estímulo-respuesta. Algunos hacen que la combinación de alimentos parezca una cosa terriblemente complicada, pero en realidad es bastante sencilla: ciertos alimentos no deben comerse junto con otros. Los diferentes tipos de alimentos requieren una composición diferente de los jugos digestivos, y se producen casos de incompatibilidad. 

¿Suele usted comer la carne con patatas, por ejemplo? ¿O el queso con pan, o la leche con cereales, o el pescado con arroz? ¿Qué le parecería si yo le dijera que estas combinaciones son totalmente destructivas para su sistema interno y le roban energía? Probablemente pensará que todo lo dicho antes parece bastante sensato, pero que en este punto he perdido el norte. 

Permita que le explique por qué son destructivas esas combinaciones y cómo puede usted ahorrar grandes cantidades de energía que tal vez haya desperdiciado hasta ahora. Los diferentes tipos de alimentos se digieren de diferentes maneras. Los alimentos ricos en almidón (el arroz, el pan, las patatas, etcétera) requieren un medio digestivo alcalino; el mismo se encuentra ya en la boca gracias a una diastasa llamada ptialina. Los alimentos proteínicos (la carne, la leche y sus derivados, los frutos secos, las semillas) necesitan para su digestión un medio ácido: pepsina y ácido clorhídrico. 

Ahora bien, la química dice que dos medios contrarios (el ácido y el alcalino) no pueden subsistir al mismo tiempo, ya que se neutralizan entre sí. Si se ingiere una proteína junto con un almidón, la digestión resulta perjudicada o se paraliza por completo. Los alimentos sin digerir se convierten en terreno de cultivo para las bacterias, que producen su fermentación y descomposición, lo cual se manifiesta en forma de desórdenes digestivos y gases. 

Las combinaciones incompatibles nos roban energía, y todo lo que produce una pérdida de energía lleva posiblemente a una enfermedad. Se crea un exceso de ácidos, lo cual espesa la sangre y dificulta la circulación, privando de oxígeno al organismo. ¿Recuerda usted la resaca que tuvo después de aquella comilona de Navidad? ¿Le parece que eso es positivo para una buena salud, una circulación sana y una fisiología llena de energía? ¿ Son ésos los resultados que desea obtener en su vida? ¿Sabe cuál es el fármaco más recetado en los Estados Unidos? En otros tiempos era un tranquilizante, el Valium; en la actualidad es el Tagamet, un medicamento para la úlcera de estómago. Sin duda deben existir maneras más sensatas de comer. Pues bien, la combinación de alimentos se reduce a eso. 

He aquí una manera muy sencilla de programarla: en cada comida, tome sólo un alimento concentrado. ¿Cuáles son los alimentos concentrados? Todos los que tienen escaso contenido en agua. La cecina, por ejemplo, es un concentrado, mientras que la sandía es abundante en agua. Algunos no quieren limitar sus hábitos de comer concentrados: a ésos les diré lo que deben hacer como mínimo, que es no tomar carbohidratos (almidones) y proteínas en la misma comida. No coma esa carne con patatas. Si le parece que no puede prescindir de ninguna de las dos cosas, tome lo uno durante el almuerzo y lo otro durante la cena. Eso no es tan difícil, ¿verdad? Uno puede entrar en el mejor restaurante del mundo y decir: «Tomaré el bistec sin patatas fritas, y póngame una ensalada variada y algo de verdura hervida». En esto no hay ningún problema: las proteínas pueden combinarse con la ensalada y la verdura, porque éstos son alimentos ricos en agua. También podría pedir las patatas con la verdura y la ensalada, pero sin el bistec. Nadie dirá que se queda con hambre después de una cena así. 

¿Se levanta usted cansado por las mañanas, incluso después de haber dormido seis, siete y hasta ocho horas? ¿Sabe por qué? Mientras usted duerme, su organismo hace horas extraordinarias para acabar de digerir las combinaciones incompatibles que usted ha embutido en el estómago. Para muchas personas, la digestión consume más energías que casi todo lo demás. Cuando la combinación de alimentos presente en el aparato digestivo es inapropiada, quizá se necesiten ocho, diez, doce, catorce o incluso más horas para digerirla, en cambio, si se combinan adecuadamente los alimentos el organismo puede realizar su trabajo con más eficacia y la digestión dura unas tres o cuatro horas en promedio, de manera que no se desperdician energías en el proceso.

Después de ingerir una comida bien combinada, es preciso aguardar tres horas y media por lo menos antes de consumir ningún otro alimento. También conviene tener en cuenta que beber líquidos durante las comidas diluye los jugos digestivos y hace más lenta la digestión. 

Es muy fácil seguir estos principios en las comidas.


Anthony Robbins

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