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La Oración y la Física Cuántica

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Los físicos cuánticos han encontrado repetidas veces que ciertas clases de sentimientos afectan a sus propios experimentos. Es conocido y aceptado, como un hecho demostrado, por todos los físicos cuánticos que el observador del experimento afecta al propio experimento. Esta es una ley básica de la Mecánica Cuántica. Cuánto afecta al experimento es la clave sobre la que estamos debatiendo aquí. 

Los investigadores en microbiología han encontrado, por ejemplo, que los sentimientos humanos comprimen o expanden las cadenas de ADN colocado sobre una placa de microscopio fuera del cuerpo. En otras palabras, los investigadores, cuando miran a través de un microscopio el ADN, encuentran que el tipo de sentimientos existentes en la habitación, “los sentimientos del observador”, llevan a que el ADN pase a un estado comprimido o expandido, dependiendo del tipo de sentimientos existentes alrededor. 

La ciencia cuántica está comenzando a corroborar, a través del estudio y la experimentación, esta relación existente entre las emociones y sentimientos humanos y el mundo exterior. Por ejemplo, investigaciones recientes nos dicen que la naturaleza magnética de la emoción humana está directamente conectada a los patrones del tiempo atmosférico y la presión barométrica. Yo sé que esas afirmaciones son extravagantes, porque no existe nada en mi formación académica que me prepare para aceptar este tipo de relaciones. Por otro lado, son cosas que se están demostrando actualmente y que están siendo registradas en nuestro mundo actual. 

Ejemplos de esto son los estudios llevados a cabo por Roger D. Nelson en la Universidad de Princeton, que aparece en su artículo titulado, “El Gusto por el Buen Tiempo: Un Experimento Natural sobre la Conciencia de Grupo”, y también el trabajo de Lauri J. Robinson en el Franklin Pierce College, demostrando que la interacción de los sentimientos humanos con la formación/disipación de las nubes, indicaría resultados que serían “significativamente mayores” que los que se podrían producir por la simple casualidad. 

De acuerdo con los estudios estadísticos, la raíz cuadrada del porcentaje total de una población es todo lo que se necesita para superar el umbral crítico y para que una determinada elección se manifieste. En una ciudad de 1 millón de habitantes, por ejemplo, 100 personas entrenadas en la “inteligencia emocional”, a través de ese Quinto Camino de Oración, podrían afectar en todos los niveles a la comunidad y al gobierno local. En un mundo de 6 billones de habitantes, se necesitarían sólo 8,000 personas unificadas y conectadas para producir un cambio de conciencia. Y reunir a 8,000 personas es ciertamente fácil hoy en día a través de Internet. 

La Oración basada en el Sentimiento 

Sabiendo que nuestra Oración ya ha sido escuchada:

1. Somos testigos de todos los hechos, aquellos que representan situaciones medioambientales de equilibrio y aquellos en los que vemos ausencia de este equilibrio, como simples posibilidades. No juzgamos si es justo o equivocado, malo o bueno. 

2. Nos liberamos de nuestro juicio sobre tales situaciones, bendiciendo aquellas condiciones que nos han causado dolor. El hecho de bendecir no supone la condena o el consentimiento sobre la situación o hecho. Más bien sólo supone el hecho de reconocer que la situación es parte del todo, de la única fuente de todo lo que es. 

3. Entonces experimentamos el sentimiento de nuestra oración ya atendida. Haciendo esto, invocamos el antiguo principio cuántico que establece que las condiciones dentro de nuestros cuerpos son reflejadas en el mundo exterior (“lo que es arriba es abajo, lo que es dentro es fuera”). 

4. Reconocemos el poder de nuestra oración y sabemos (sentimos) que aquello sobre lo que enfocábamos nuestro rezo ya ha ocurrido. 

5. Nuestra oración ahora consiste en reconocer que el equilibrio ya está presente en nuestro mundo, en vivir desde el conocimiento de que este equilibrio existe y en reforzar nuestra oración dando gracias por esta oportunidad de ejercitar nuestro libre albedrío. 


Gregg Braden

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