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Cómo Desarrollar una Personalidad de un Millón de Dólares

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Definitivamente la personalidad es una poderosa forma de seducción social. Una grata y buena apariencia, es el adorno en el pastel de la propia individualidad, es una fuerza social, una herramienta humana; y no tienes que hacer otra cosa sino reconocer esta herramienta en lo que es, mientras caminas hacia adelante para tener éxito. 

Sobre la premisa de que el poder de atracción de tu personalidad ES la seducción social, ponte a trabajar para lograr tus metas. Recuerda que en ti se halla todo lo que necesitas para tener una personalidad de un millón de dólares. Dentro de ti se encuentra todo lo necesario para realizar tus objetivos.

Eres el arquitecto y diseñador de tu propio destino

Construir una agradable personalidad es algo muy serio. Muy pocos tienen una excelente personalidad. Y como resultado de esto, la mayor parte de la gente vive en la mediocridad. No tienen atracción en su personalidad; y también como resultado de ello llevan una vida embotada y apática; ¡y esto no es para ti! ¡Distínguete! ¡Sal de la multitud y penetra bajo el reflector de la distinción y la clase! Usa esa poderosa herramienta llamada personalidad, que convence a la gente y crea oportunidades para ti en todos los sentidos.

Una personalidad de un millón de dólares es la culminación de tu esfuerzo consciente para realizar aquello que haga que sobresalgas de entre la multitud, sobre un escenario, una oficina, en la iglesia, en el consultorio de un médico, en un departamento de ventas... en la vida diaria. Involucra tu esfuerzo consciente para lograr lo que deseas. Es tu sincera admisión de que la personalidad es una necesaria imagen social, de negocios y profesional que no tiene sustituto.

La personalidad de un millón de dólares es tu camino al éxito, en todos los sentidos. Es tu autopista personal y privada para un futuro brillante. Es un proceso planeado con anticipación, premeditado y calculado para lograr lo que deseas, usando los factores humanos que influyen sobre la gente cada día. Es tu camino hacia el éxito, tu fórmula para el mañana, de manera que, con los ojos bien abiertos, entres en el nuevo mundo que te espera. Recuerda que es tu propia vida, una excitante, maravillosa, deseable nueva vida que puedes empezar a vivir desarrollando hoy mismo esa personalidad de un millón de dólares.

Aprende a gobernar los apremios dinámicos que bullen dentro de ti mismo. Reconócelos. Conoce tus esperanzas, tus anhelos y tus impulsos. Reconoce las fuerzas compulsivas que te obligan a actuar como actúas y luego envuélvete en el aura del éxito en un proceso gradual ideado para realizarlo.

Interésate en coordinar tus elementos de éxito hacia tus capacidades de relaciones públicas y vigílalos para que te rindan dividendos de popularidad. Recuerda que cuando actúas y piensas en términos de éxito frente a otros, eres es un éxito ante los ojos de quienes te miran.

De esta misma manera analítica, hagamos una franca valoración de lo que te hace ser lo que eres, y de lo que te hace hacer lo que haces. Miremos específicamente esos dínamos de energía que están dentro de ti. Veamos cómo puedes convertir la personalidad en planta de fuerza de persuasión. Consideremos siete factores básicos para construir tu "yo" real. Considéralos los ingredientes básicos de una personalidad de un millón de dólares y empieza por allí.

Una personalidad de un millón de dólares se compone de:

1. Factores físicos tales como el encanto de tu voz, tu cabello, tu postura, tus gestos y tus expresiones, tu físico y tu salud.

2. Aspectos emocionales tales como tu entusiasmo y tu valor, tu amor y tus odios, tus penas, tus alegrías y todos los factores parecidos que controlan el temperamento y establecen una percepción benévola de los demás. En este punto haz todo lo posible para amarte y respetarte a ti mismo de manera incondicional. Cuando te amas a ti mismo, los demás perciben esa energía tuya y te amarán también, porque es eso lo que irradias.

3. Plano moral y espiritual conforme logras algo más grande que tú mismo. Encuentra la belleza y la bondad de Dios en el hombre; y cómo, de tus hallazgos, se derivan tus conceptos, tus ideales, tus amistades y tus apreciaciones. De él se deriva la propia realización de tus valores ayudando a otros, y como desarrollas a través de tu propio valor, tu amabilidad, tu perseverancia y tu rectitud, poderes que culminan en ese intangible total de la individualidad llamado "carácter".

4. Tu nivel intelectual es el que adquieres estudiando, para razonar y formar juicios acerca de la vida, de los demás y acerca de ti mismo. Tu deseo consciente es ayudar a la gente adaptándote a ella.

5. Tu rostro social es la cara que presentas ante la gente cada día. Es tu modo de estrechar una mano, tu simpatía, tu sonrisa, tu tolerancia, tu adaptabilidad y tu habilidad para dirigir. Es tu habilidad para cambiar y reconocer los derechos de los demás en su modo de vivir o en su profesión. Es tu tacto, tu honradez, tu habilidad para ser más que alguien con entrenamiento especial.

6. La suma total de tus deseos hace que hagas lo que haces en presencia de todo lo demás. Está formada por tus costumbres, por tus anhelos, por tus gustos y tus intereses. Es tu voluntad de servir y tu voluntad de sobrevivir. Es todo el conjunto de apremios dinámicos que te impulsan, es todo aquello que crea un vínculo entre tú y los demás que están en torno tuyo, y lo fuerte que sea ese vínculo en las relaciones de persona a persona, depende enteramente de tus esfuerzos por ganar en el mundo el lugar que deseas.

7. Transmutación Sexual. Este es el máximo secreto de una personalidad magnética y atractiva. Nadie te hablará de él. La energía sexual es tremendamente poderosa y puedes dirigirla a voluntad, incluso para manifestar tus más locos deseos sabiéndola usar. La clave aquí consiste en que dejes ya de dilapidar esa energía de manera indiscriminada. Permite que esa energía se permee por todo tu ser logrando con esto aumentar tu magnetismo personal y tu carisma (mejorando notablemente tu vigor físico, tu voz, tu creatividad e iniciando un proceso de rejuvenecimiento natural). No necesitas ser un monje para hacer esto. Basta con que apartes más tu atención del tema del sexo y la pongas más tiempo en las cosas verdaderamente importantes de tu vida en este momento: tu trabajo, tus objetivos personales, tu salud, tu desarrollo personal, tus finanzas, tu conexión con Dios, etc.

Tú puedes desarrollar una personalidad de un Millón de Dólares. Empéñate en lograrlo. Trabaja día a día. El éxito social y la fortuna te esperan.


Basado en un texto de J.V. Cerney

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