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Los Pensamientos Están Vivos

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Para alcanzar el éxito, es esencial comprender que los pensamientos son cosas. ¿Cómo puedo hacer esa afirmación? La idea se me presentó esta mañana, mientras meditaba, pero en realidad siempre lo "supe". Sabemos que muchas "cosas" que no vemos son reales, aunque no tenemos pruebas concretas que demuestren su existencia. Ése es el problema de confiar estrictamente en los sentidos para acceder a nuestra realidad: se pierde la mayor parte de lo que realmente es.

Creo que sería oportuno dar uno o dos ejemplos. Por caso, sabemos que las emociones existen, pero no las encontramos si disecamos un cuerpo. Para todos, las emociones son tan verdaderas como la nariz que tenemos en la cara, como la mano al final de nuestro brazo; y sin embargo nos veríamos en apuros para presentarlas a otra persona para que las examine. Pero sí se pueden ver las acciones que provienen de nuestras emociones. La diatriba vehemente de una persona furiosa es de lo más real, y gracias a esa evidencia física sabemos que existe el enojo. De hecho, así se convierten nuestros sentimientos en cosas. Les damos vida mediante la expresión. Los sentimos dentro de nosotros y podemos demostrarlos físicamente a quienes nos rodean, pero ellos, en sí, escapan físicamente a nuestros cinco sentidos. Inmediatamente podrás pensar que las emociones se sienten, y que eso encaja con el sentido del tacto. Sentir una emoción es una cosa; tocarla es otra.

Otros ejemplos de realidad que no experimentamos con nuestros cinco sentidos son las variadas ondas de energía que llenan el espacio en una sala: lo que llamamos espacio vacío. El espacio que no está ocupado por cosas "físicas" está lleno de ondas de energía que no son detectadas por nuestros sentidos. Rayos ultravioletas, rayos X, ondas de radio, ondas de sonido, rayos infrarrojos, etc, colman lo que llamamos espacio vacío. Son reales pero, como nos faltan los receptores adecuados, necesitamos equipos sofisticados para detectarlos. O tal vez sí tenemos los receptores pero no los hemos desarrollado. Cualquiera sea el caso, todas estas ondas de energía son reales, aunque no sean "reales".

De la misma manera, nuestros pensamientos son reales. Los biólogos han descubierto que cuando tenemos un pensamiento, el cuerpo lo transforma en una molécula llamada neuropéptido. Yo propongo que lo mismo se aplica a las emociones. Si no se ha hecho ya, un día se descubrirá que nuestras emociones se convierten en moléculas. Una de las maneras indirectas por las que sabemos que esto es verdad es que nuestros pensamientos -que la ciencia ya sabe que se convierten en moléculas- producen emociones. Otra manera indirecta por la que sabemos que esto es así es el fenómeno de PES, o percepción extrasensorial.

¿Alguna vez supiste lo que estaba pensando otra persona? ¿Alguna vez encabezaste una afirmación diciendo: "Sé lo que estás pensando..." ¿Alguna vez dijiste algo y alguien te respondió diciendo "Eso es exactamente lo que estaba pensando yo?" ¿Alguna vez "supiste" mientras escuchabas a alguien que esa persona te estaba mintiendo? ¿Cómo lo supiste? Creo que la mente o el cuerpo debe de producir algo para que nosotros lo captemos, para que "sepamos". Lo importante no es si produce una molécula o una onda de pensamiento (las dos cosas). La cuestión es que debe de producir alguna "cosa" para que nosotros la recibamos, lo cual posibilita todos estos fenómenos.

Señalo este punto para sentar las bases de mi creencia en la importancia del pensamiento positivo para alcanzar el éxito. El pensamiento positivo ha sido parte de todos los planes de éxito que he leído. De hecho, existe un libro muy popular llamado "El poder del pensamiento positivo", de Norman Vincent Peale. Creo que todos, en el fondo, conocemos el poder que tiene el pensamiento positivo. Pero cuando nos criamos en un mundo negativo, es difícil pensar en positivo. El pensamiento negativo es, al final de cuentas, parte de nuestra programación (¡Estoy seguro en un 93%!) Y recuerda estas palabras: ¡La negatividad mata! Además de matar nuestro espíritu, nuestros sueños de éxito y nuestras relaciones, ahora la ciencia comienza a descubrir que la negatividad destruye también nuestro cuerpo. Estoy convencido de que el pensamiento negativo llena nuestro cuerpo de moléculas destructivas que causan estragos en nuestro sistema espiritual, mental y físico. Suma a esto los neuropéptidos negativos adicionales en los que se convierten las emociones resultantes y obtendrás la fórmula perfecta para fracasar en cualquier aspecto. Este "caudal" de moléculas negativas hace que las personas negativas sean tan infelices. Se sienten infelices por la presencia física de esas moléculas negativas. ¿Y cómo se puede triunfar si uno se siente infeliz? Por eso el pensamiento positivo es tan importante. Muchos gurús del éxito han expresado su importancia, pero, no han dicho verdaderamente por qué. Es por esto, porque la negatividad mata.


Preocuparse es pensar en negativo.  No recuerdo haber visto a nadie que se preocupara por si las cosas salían bien; siempre se preocupan por lo peor. Hay personas tan consumidas por la preocupación acerca del mañana que se les escapa el hoy. Es irónico que la única oportunidad que tienen de hacer algo por aquello que los preocupa -es decir, lo que pueden hacer hoy- se les escapa por entre los dedos como un tesoro perdido. Además del consiguiente gasto de energía que podría destinarse a un mejor uso, la preocupación se ha visto relacionada con muchas formas de artritis y otras enfermedades. Es un parásito, un cáncer que corroe todo nuestro ser, igual que todas las otras formas de pensamiento negativo. Tal vez de allí hayan surgido expresiones como "estar enfermo de preocupación". Es un virus parasitario.


Me resulta muy fácil decir y suponer todo esto, pero sería muy negligente si no dijera que sé que puede ser difícil pensar en positivo. De hecho, sin una toma de conciencia concentrada, es imposible hacerlo. He aquí el porqué: lo que tú percibes como real se convierte en tu creencia. Aquello en lo que tú crees da origen a lo que piensas. Lo que piensas hace surgir lo que sientes. Lo que sientes origina ciertos actos y los pensamientos subsiguientes. Estos pensamientos, y especialmente los actos, se convierten en tu realidad. Tu realidad es otra manera de decir "la manera en que tú ves las cosas", lo cual se convierte en tu percepción, que a su vez hace surgir tus creencias, etcétera. Es un círculo vicioso, que se cumple y se reproduce por sí solo y que, si no intervienes conscientemente, es imposible de vencer. De hecho, tú ni siquiera sabes que está sucediendo. Se convierte en un modo de vida. Por eso el pensamiento negativo es tan fatal. Empieza de la misma manera que termina: con un resultado negativo. Así creas tu propia realidad y, como el resultado no es el deseado, así es como malgastas tu cualidad creativa divina. "Cosecharás tu siembra". ¡Las semillas negativas producen una cosecha negativa!


Además, el mundo nos devuelve como un espejo toda forma de pensamiento, positivo o negativo, que experimentemos internamente. Por eso las personas infelices viven vidas infelices, las iracundas viven vidas iracundas y las personas felices viven vidas felices. El mundo "vivo" a nuestro alrededor cumple lo que pensamos y creemos como verdad.


Lo asombroso es que la ciencia comienza a descubrir que todo lo que nos rodea está "vivo". Ya sabemos que las plantas y los animales tienen vida, pero la física cuántica está develando algunos principios que sugieren que incluso los objetos inanimados tienen vida. Comienzan a descubrir inteligencia en las partículas subatómicas, lo que les permite "pensar". Algunos físicos cuánticos han propuesto que un átomo tiene vida propia, y el átomo es una pequeña parte integrante de cualquier forma en la que esté presente; así como nosotros somos parte integrante y desempeñamos diferentes funciones en nuestra familia, nuestra comunidad y nuestro mundo. Esto tiene sentido porque el átomo de calcio que funciona de una manera en una piedra caliza es el mismo átomo de calcio que funciona de otra manera cuando nuestro cuerpo lo usa para formar huesos y dientes. En ambas aplicaciones, el átomo "sabe" qué hacer. Las implicaciones de lo que significa esto para las personas que buscan el éxito son asombrosas. Significa que lo que tú piensas "aquí adentro", lo que crees en todo tu ser, es lo que experimentarás "allá afuera".

Una vez leí un relato sobre un viajero que le preguntaba a un campesino que venía del pueblo al que él se dirigía: ¿Qué clase de gente vive en el próximo pueblo? El campesino le preguntó qué tipo de gente vivía en el último pueblo que había visitado. El viajero respondió que eran detestables, poco hospitalarios y egoístas y que por eso se había ido. El campesino dijo que en el siguiente pueblo eran exactamente igual. Unos kilómetros más adelante el campesino se encontró con otro viajero que le hizo la misma pregunta. Respondió de la misma manera, preguntándole al viajero sobre su experiencia con la gente en el pueblo anterior. El viajero le contestó que eran personas muy buenas, amables y muy serviciales. El campesino repuso que las personas del siguiente pueblo eran iguales. La moraleja es evidente: la gente nos refleja nuestra propia realidad.

Otro ejemplo interesante de este principio se me presentó haciendo algo a lo que le temo: montar a caballo. Durante cuarenta y siete años, todas mis experiencias en ese aspecto fueron desastrosas. No me gustaba. Le tenía miedo. Un día, uno de los cuidadores me comentó que el caballo percibe ese miedo, y en ese caso, asume el control. Si el caballo tiene el control, montar no será una experiencia placentera. Al oír esto, decidí dominar mi miedo y cambiar mi pensamiento. Pensé en montar como una experiencia agradable e intenté sentirme contento y relajado. En los primeros momentos, era simplemente "hacer como si", pero cuanto más actuaba como si no tuviera miedo, más me relajaba. Tuve un paseo genial. ¡Qué experiencia maravillosa: me abrió los ojos y la mente!

En mi carrera como gerente de ventas un compañero llamado Jeff, me comunicó algunas palabras similares muy sabias. Cuando apenas me iniciaba en los cargos gerenciales superiores, solía escuchar las quejas de los agentes de campo y de los gerentes, y las llevaba ante mi superior, Jeff. Luego de una serie de informes negativos en el transcurso de varias semanas, Jeff, con mucha paciencia y en voz baja me dijo: "Planifica siempre para triunfar. No importa cuáles sean tus miedos, no importa cómo sean las cosas, siempre "actúa como si" fueras exitoso. Planifica para el éxito".

Como resultado, logré descubrir que las personas en general (el 93 por ciento) nos dicen lo que no se puede hacer o lo que tiene de malo cierto plan o situación. Descubrí que, como líder responsable, mi tarea era no darles nunca la razón, aunque estuviera de acuerdo. Mi responsabilidad con ellos era mostrarles por qué podía hacerse, qué aspectos positivos tenía, y no convalidar sus miedos y aprensiones mostrándome de acuerdo con ellos. Como consecuencia, he ayudado a la gente a hacer cosas asombrosas. A veces es difícil esconder nuestras verdaderas opiniones, pero si nos concentramos en ayudar al otro, es mucho más fácil. Por cierto, éste es el secreto de la gestión de ventas. 

Estas ideas me enseñaron que la realidad es subjetiva, que el mundo refleja la vida según cómo la "veas". Si los pensamientos que se derivan de lo que "ves" son positivos, entonces el mundo te reflejará una vida positiva. A la inversa, un pensamiento negativo te devolverá una experiencia de vida negativa. Una de mis frases favoritas de comedia las dijo Flip Wilson cuando representó el papel de "Geraldine". Él no podía saber que su frase preferida sería tan profética para mí. Con un pequeño juego de palabras, adopta un significado completamente nuevo. Dijo "lo que ves es lo que obtienes". Cuando finalmente "sepas" eso, todo cambiará para ti.


PARA REFLEXIONAR


¡La negatividad mata!

La gente nos refleja nuestra propia realidad.

Planifica para triunfar.

El mundo refleja la vida según como la "veas" tú.


Vincent M. Roazzi

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