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La Riqueza y la Ley de Atracción

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Por T. Harv Eker

Pregunta a la mayoría de las personas si quieren ser ricas y te mirarán como si estuvieras loco. “Por supuesto que quiero ser rico”, te dirán. La verdad, sin embargo, es que la mayoría de la gente no quiere en realidad ser rica. ¿Por qué? Porque tienen en su subconsciente un montón de archivos o programas negativos que les dice que hay algo en ser rico que no está bien.


Si hacemos esta pregunta a la gente: “¿Dígame algunos de los posibles aspectos negativos que podría tener el hecho de ser rico o tratar de hacerse rico?”

Esto es lo que algunos responden:

-“¿Y si luego lo pierdo todo? Entonces sí que sería un fracasado”
-“Nunca sabré si gusto a la gente por mí mismo o por mi dinero”
-“Estaré en el nivel más alto y tendré que dar la mitad de mi dinero a hacienda”      
-“Cuesta mucho trabajo”
-“Mi salud se resentiría”
-“Mis amigos y familiares me criticarán”
-“Todos van a querer que les dé dinero”
-“Podrían robarme”
-“Podrían secuestrar a mis hijos”
-“Es demasiada responsabilidad. Tendré que administrar todo ese dinero. Tendré que…”

Y sigue y sigue…

Cada uno de nosotros tiene un archivo de riqueza dentro del armario que denominamos nuestra mente. Ese archivo contiene nuestras creencias personales, entre las cuales se encuentra la de porqué sería maravilloso ser rico. Sin embargo para muchas personas, este archivo incluye también información relacionada a porqué ser rico tal vez no sea tan maravilloso. Es decir, tienen mensajes contradictorios acerca de la riqueza. Una parte de ellos dice con regocijo: “Tener más dinero hará la vida mucho más divertida”. Pero entonces otra parte grita: “Ya, ¡pero voy a tener que trabajar como un burro!”. Una parte dice: “Podré viajar por el mundo”. Entonces la otra parte irrumpe alegremente: “Sí, y todo el mundo querrá tu dinero”. Estos mensajes contradictorios pueden parecer bastante inocentes, pero en realidad constituyen una de las principales razones por las que la mayoría de la gente nunca llega a ser rica.

Considéralo así: el Universo, que es otro modo de decir el “Poder Superior”, se asemeja a un gran departamento de ventas por correo. Constantemente está haciendo reparto de personas, acontecimientos y objetos para ti. Tú “haces el pedido” enviando mensajes energéticos al universo, mensajes basados en tus creencias predominantes. Basándose en la Ley de Atracción, el Universo hará cuanto esté en su mano para decir que sí y darte lo que pides. Pero si en tu archivo mental hay mensajes contradictorios, el Universo no podrá comprender qué es lo que realmente quieres.

En un momento el Universo oye que quieres ser rico, de modo que comienza a enviarte oportunidades de riqueza. Sin embargo, al siguiente momento te oye decir: “Los ricos son mezquinos y avariciosos”, así que comienza a darte su apoyo para que no tengas mucho dinero. Pero entonces piensas: “Tener mucho dinero hace que puedas disfrutar mucho más de la vida”, de modo que el pobre Universo, mareado y confundido, empieza otra vez a mandarte oportunidades de tener más dinero. Al día siguiente no estás de un humor inspirado, por lo que piensas: “El dinero no es tan importante”. Al final, el frustrado universo grita: “¡Decídete de una buena vez! ¡Te traeré lo que quieras, pero dime qué es lo que quieres!”.

La razón número uno por lo que la mayoría de la gente no obtiene lo que quiere es que no sabe lo que quiere. La gente rica es totalmente franca en cuanto a decir que quiere riqueza. Ellos son firmes en su deseo. Están completamente comprometidos a crear riqueza. Mientras sea moral legal y ético, harán lo que haga falta para tener riqueza. Los ricos no envían mensajes contradictorios al Universo. La gente pobre sí.

Siempre obtienes lo que quieres… lo que quieres subconscientemente, no lo que dices que quieres.

Dicho claramente, si todavía no estás obteniendo la riqueza que dices que deseas, es muy probable que sea porque, en primer lugar, subconscientemente no quieres en realidad riqueza o, en segundo lugar, porque no estás dispuesto a hacer lo que haga falta para crearla.

El Universo te prestará su ayuda, te guiará, te apoyará e incluso creará milagros para ti. Pero, primero, ¡Debes comprometerte!

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