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¿Por qué Bienes Materiales?

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Por Joe Vitale

Algunos lectores se preguntan por qué las personas que leen mis libros o ven la película El secreto ponen el énfasis en atraer cosas tales como un auto nuevo, una nueva casa, o incluso la felicidad, y piensan que se trata de "cosas pequeñas y egoístas". 

La verdad es que hay tanta gente infeliz, sin buena salud y sin recursos económicos, que usar la Ley de Atracción para conseguir un auto, una casa, un empleo o la felicidad es la cosa más noble que pueden hacer por el momento y es justamente lo que deben hacer, algo nada egoísta por cierto. 

Con frecuencia se afirma que la gente le da a la Ley de la Atracción una utilización demasiado material. Quienes aseveran esto no comprenden que lo material y lo espiritual forman una unidad. Somos seres físicos, pero nuestra esencia es espiritual. Todo lo que deseamos es un símbolo, una aparente realidad concreta, constituida de energía; y esa energía es puro espíritu. Lo material y lo espiritual son dos caras de una misma moneda. Desear algo material es el primer paso para despertar el espíritu que se aloja en la materia, en nosotros mismos y en todas las cosas. 

Estoy convencido de que a cierto nivel, las personas comienzan a aumentar sus aspiraciones. Tus deseos tienden a ampliarse cuando has conseguido un auto nuevo, dinero o una mejor relación. Comienzas a darte cuenta de que todo es posible. Sientes deseos de ayudar a otros, incluso al planeta. 

Hoy en día, muchas personas se valen de la Ley de la Atracción para combatir la pobreza y para curar el cáncer y el sida. Oprah es un buen modelo de esto: aplica públicamente los principios de El secreto y cumple una labor impresionante en países del tercer mundo. Larry King, con su fundación cardíaca, y George Foreman, ex campeón de peso pesado, con sus centros para jóvenes, son otros ejemplos. 

Muchos de los maestros de El secreto también trabajan por grandes causas. Jack Canfield quiere transformar la política y Lisa Nichols se propone ir a África para ayudar a la gente allí. Yo trabajo para remediar las secuelas de la pobreza y la falta de hogar, realidades terribles que padecí en carne propia. También contribuyo a que muchas personas mejoren sus negocios al igual que sus cuerpos. Igualmente, hay otras personas, quizá desconocidas, que recurren a la Ley de la Atracción para que las cosas sean diferentes.  Afortunadamente, hay mucha gente maravillosa trabajando en la solución de esos problemas, con ideas de El Secreto y la Ley de Atracción. 

Aprender a atraer algo material es una buena manera de probarte a ti mismo que estas ideas sí funcionan. Si no tienes empleo pero acudes a La Ley de Atracción para conseguirte uno, comprobarás que funciona. Si no tienes un auto en el garaje pero utilizas la Ley de Atracción para atraer uno, tu auto nuevo será una evidencia irrefutable de que estás aprendiendo a crear tu propia realidad. Y todo ese material te servirá para documentar y registrar tu evolución a lo largo del tiempo. 


Y hay algo aún más importante: En vez de fantasear con lo que hacen los demás, pregúntate qué estás haciendo tú. ¿Cómo estás ayudando al mundo? ¿Qué causas estás creando o apoyando? ¿Cómo estás contribuyendo al mejoramiento del planeta? 

Cuando comiences a pensar en lo que quieres para ti mismo, piensa también en lo que quieres para los demás, pues todos estamos juntos en esta aventura. Lo que decidas atraer puede ayudar al resto del mundo, si eres consciente de ello. Te invito a que pienses de manera más incluyente; no tienes que ser la Madre Teresa, pero si quieres, puedes convertirte en un ángel silencioso, gracias a tus buenas obras en el mundo. Como dijo Mahatma Gandhi: "Sé el cambio que quieres ver en el mundo". ¿Lo eres? ¿lo harás? ¿Cuándo? 

La película El secreto y muchos de los maestros que participan en ella ofrecen métodos comprobados para atraer dinero y bienes materiales. Sin duda esto funciona, como lo demuestran miles de testimonios de personas que ahora tienen dinero y que antes no habían podido obtenerlo, ni siquiera con las puertas de las bóvedas de un banco abiertas ante ellos. 

Algunas personas se molestan porque la película pone énfasis en el dinero y en los bienes materiales. Dicen que es egoísta y que sólo sirve a unos pocos. ¿Reconoces las ideas preconcebidas que hay detrás de estas afirmaciones? "El dinero es malo". "Cuidar de sí mismo es malo". "Los bienes materiales no son espirituales". !Qué contradicción! 

Cuando quieres dinero y al mismo tiempo crees que desearlo es malo, perverso o egoísta, lo estás alejando de tí. Incluso los admiradores de la película hacen esto mismo. Muchas personas que usaron la Ley de la Atracción para salir de una deuda o comprar un auto nuevo atrajeron dinero sólo hasta que empezaron a verse a sí mismas como egoístas. En ese momento, paralizaron inconscientemente el flujo. Después, se preguntaron confundidos qué había sucedido y se dedicaron a criticar la película. 

Es algo realmente curioso; la gente hace lo que sea por conseguir dinero. Cuando lo logra, empieza a quejarse y a decir que el dinero no es algo espiritual. ¡Alto ahí, por favor! ¿No eran estas personas las mismas que querían dinero por encima de todo? ¿Por qué el dinero era bueno cuando no lo tenían y malo cuando lo tuvieron? La culpa de todo esto la tienen las creencias y las convicciones de la gente. Sin darse cuenta, han llegado al umbral de sus méritos. 

Mi padre juega a la lotería, pero deja de jugar cuando el premio mayor asciende a diez millones de dólares. Dice que esa cantidad es demasiado y que mucho dinero arruina la vida. Repito, son creencias. Se trata del umbral de los méritos. 

Una vez estaba en un evento, cuando un compañero llamó a su esposa y me pasó el teléfono; quería una estrella de El secreto para sorprenderla. Dije mi nombre y oí que ella daba alaridos, pues estaba hablando con una celebridad. Se mareó con la excitación. Después me pregunto qué estaba haciendo yo para salvar al mundo. Esa mujer pasó de fanática de El secreto a crítica acérrima. Llegó a su propia zona de comodidad, se sintió segura y se olvidó de todo lo que había aprendido. ¿Qué pasó? 

Yo tengo un blog: www.blog.mfire.com. A veces, escribo sobre uno de mis autos favoritos, llamado Francine. Es un Panoz Esperante GTLM, ensamblado a mano, exótico y lujoso. Yo amo a Francine. Pero no a todo mundo le gusta que escriba sobre él. Una persona que lee regularmente mi blog escribió lo siguiente: Solía quedar atónito cuando usted escribía sobre sus autos, pero ahora siento que usted está presionándome. Es algo dentro de mí, que no tiene nada que ver con usted o con sus autos. No me siento bien con la riqueza, así que no me gusta ver a otros alardear de ella. De todos modos, aún disfruto cuando oigo hablar de Francine. Gracias por ayudarme a disolver mis límites internos. 

Este lector reconoció su umbral de méritos, y una vez que lo aceptó, pudo subir a otro nivel. Otro ejemplo: muchos de los maestros de El secreto crean productos y servicios para ayudarte a alcanzar tus metas. Cuando tu mente está abierta, les agradeces por sus servicios. Cuando está cerrada, dices que lo único que quieren hacer es vender. ¿Sirven o venden? Ambos y ninguno; depende de tus creencias. Depende de tu umbral de méritos. Si piensas que se están aprovechando de ti, dirás que están vendiendo (porque crees que vender es malo). Si piensas que te están ayudando, dices que son servidores (porque sabes que servir es bueno). 

Insisto, todo tiene que ver con las creencias, y en particular con lo que crees y sientes que te mereces. Ese pensamiento crea un umbral que no eres capaz de traspasar, a menos que trabajes en ello. 

Recuerdo una pregunta que un terapeuta acostumbraba hacer a sus pacientes: "¿Qué tanto bien aguantas?". La mayoría de nosotros no aguanta mucho bien. ¿Qué pensarán los vecinos?". ¿Qué pensará mi familia?. "Si es demasiado bueno, seguramente algo malo pasará". "No me merezco cosas tan buenas". "Si es demasiado bueno, no durará y volveré a ser miserable otra vez". "Si soy feliz, no haré nada para salvar al planeta". 

Todos son pensamientos limitantes. Tu vida puede ser fantástica, verdaderamente emocionante. A menudo, alcanzamos un nivel de comodidad que no queremos franquear. ¿Por que? Por nuestros límites auto-impuestos, por nuestro umbral de méritos. Puedes engañarte a ti mismo con racionalizaciones y críticas contra El secreto, contra mí, contra otros, contra el mundo entero, etcétera. Al final resulta que limitas tu propio bienestar. 

Me gusta recordarles a las personas que al limpiar su inconsciente de bloqueos y comenzar a aplicar la Ley de Atracción, no hay nada que no puedan tener, hacer o ser. De hecho, dudo que realmente haya límites; los únicos que tenemos se fundamentan en nuestra comprensión de la realidad y cambian en cuanto conquistamos lo posible. Tu ideal debería ser siempre la felicidad, el despertar espiritual Los únicos límites a lo largo del camino son los que tú mismo te impongas.

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