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La Vida es Fácil

atardecer

Una vieja historia cuenta de un estudiante en la India que quería volverse sabio. Dejó a su familia para ir en busca de un gurú apropiado para que lo guiara más adelante en su viaje. Se detuvo en una localidad dónde había un gurú, preguntó a éste sobre un método para volverse más sabio. El gurú le dijo: “Volverse sabio es realmente muy simple. Todo lo que necesitas hacer es ir a casa cada noche y sentarte frente a un espejo durante 30 minutos y hacerte la misma pregunta repetidas veces. Esta pregunta es: ¿Quién soy? ¿Quién soy? ¿Quién soy?”. El presunto estudiante contestó: "Escucha, no puede ser tan simple”. “Oh sí, es así de simple," le contestó el gurú, "excepto que quieras oír una segunda opinión, hay varios otros gurúes en esta calle". "Muchas gracias,” dijo el estudiante, "pienso que continuaré preguntando en el camino.” 

El estudiante abordó al segundo gurú con la misma pregunta. "¿cómo puedo volverme más sabio?" El segundo gurú contestó, "Oh, es muy difícil y toma mucho tiempo. Realmente, uno debe unirse a otros de igual pensamiento en una ermita y debe hacer sava. Sava quiere decir 'servicio caritativo', entonces usted trabajará sin que le paguen”. Al estudiante le entusiasmó; la filosofía de este gurú fue más consistente con su punto de vista sobre la iluminación. Él siempre había oído que era difícil. El gurú le dijo al estudiante que el único trabajo en la ermita era limpiar los puestos de las vacas. Si realmente fuera cierto que el estudiante quería volverse sabio, el gurú lo dejaría palear todo el estiércol y hacerlo responsable de mantener los puestos de las vacas de manera decente. El estudiante aceptó el trabajo, se sentía confiado de que estaba en el camino correcto. 

Después de cinco largos años de remover estiércol de vaca con su pala y mantener los puestos limpios, el estudiante se empezó a desalentar y se volvió impaciente acerca de la iluminación. Él se acercó al gurú y le dijo, "Honrado Maestro, le he servido fielmente durante los últimos cinco años para limpiar la parte más sucia de su ermita. No he faltado ningún día y no me he quejado ni una vez. ¿Piensa usted que es hora para que yo me vuelva sabio?" El gurú contestó, "Oh si, creo que ya estás listo. Ahora, esto es lo que debes hacer. Ve a tu casa cada noche y siéntate frente a un espejo durante 30 minutos y hazte la misma pregunta repetidas veces. Esta pregunta es: ¿Quién soy? ¿Quién soy? ¿Quién soy?”. El estudiante muy sorprendido dijo, "Perdóneme, Honrado Maestro, pero eso es lo qué el otro gurú calle abajo me dijo cinco años atrás". "Pues bien, él estaba en lo correcto", le respondió el gurú. 

***

La gente está convencida de que las cosas deben ser difíciles para poderles otorgar así algún tipo de valor. Si una información les parece simplista la rechazan casi automáticamente. Ignoran que las más grandes verdades son las más simples, y eso aplica a todas las cosas.

Existe una necesidad en las personas de complicar las cosas. Hacen todo complicado, sus trabajos, su salud, sus finanzas, sus relaciones, su vida. Inventan religiones, dogmas, filosofías y demás cosas para complicarlo todo.

Pero todo esto ocurre por el condicionamiento social. Realmente fuimos programados para pensar de esta manera, para complicar las cosas... al ego también le encanta complicar las cosas... y luego nos hacemos expertos en complicarlo todo.

La vida en realidad es muy sencilla. Todo es simple. Ser feliz es tan simple como aprender a sonreír. Rompamos ya con todos esos paradigmas que nos dicen que la vida es difícil o dura. La vida está diseñada para que la disfrutemos de manera fácil, libre y plenamente.


Autor de la historia: Darío Redes
Comentario: Enrique Nieto

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