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La Eterna Ley de Atracción: Así es como Funciona en tu Vida

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Por Michael Russ

La eterna Ley de Atracción ya está trabajando para brindarte su ayuda de la mejor manera y en cada momento. Asegura que cualquier cosa que desees ser, hacer o tener se despliegue en la sagrada corriente de tu vida en el preciso, debido y exacto momento.

Cocreación es un proceso inclusivo, nunca exclusivo.

Antes de que sigamos adelante, es vital que comprendas ahora, o captes, el hecho conceptual de que en toda la vasta Creación de Dios es imposible que ocurra un hecho de no-inclusión. Esto explica porqué la Ley de Atracción nunca puede fallar. En un universo no-exclusivo del que uno no se puede evadir, siempre expandes aquello a que prestas tu atención o en que concentras tu mente. La energía vital sigue al pensamiento, así que no puedes "desenergizar" nada de lo que ya has pensado. Por ley, toda Creación es inclusiva. De un modo creativo, agregas más de lo mismo a todo aquello en que concentras tu atención y sobre lo que la mantienes. Puedes hacerlo, pero no hay posibilidad física o mental por ley de eliminar lo que existe puesto que ya ha sido creado dentro de nuestro universo. Por favor, piénsalo bien y compréndelo y te verás enormemente autopotenciado.

¿Por qué esto es así? Una razón de vital importancia, cuando se la comprenda a plenitud, proporcionará un genuino despertar a muchas almas aún dormidas entre las masas. Hay una sola cosa imposible para la fuente de Dios, con plena admisión de propio Dios. La fuente de Dios nunca puede apartarse de ti. Tampoco tú puedes apartarte de la fuente de Dios. Tú, yo y todas las formas sensibles de la vida dentro de la Creación somos extensiones de nuestra única fuente de Dios. Cada una de las creaciones de Dios y cada uno de sus pensamientos existe por siempre. No se puede, en parte alguna, apretar una tecla y eliminar una parte de la Creación de Dios o toda la Creación en su totalidad.  Dios nos bendijo a todos.

Nuestra única y omnipresente fuente de Dios piensa simplemente en tí o en mí, o en cualquier otra cosa, y en todas las formas de vida sensibles nacidas, para darnos a todos y cada uno una existencia eterna e infinita. Somos, todos y cada uno, fragmentos directos, extensiones de nuestra fuente única de Dios. Existimos por siempre.


Como los cocreadores-extensiones de Dios, tú y yo y todos los demás cocreadores vivimos según las leyes absolutas e inmutables de la fuente de Dios, que rige la vida y la naturaleza.


El amor, la luz y el poder de la fuente de Dios se expanden eternamente en el interior, a través y desde todos y cada uno de las incontables hijas e hijos cocreadores divinos en la infinita y magnífica Creación. Podemos añadir a la Creación, pero ¿carecemos de poder o autoridad para sustraer jamás de la Creación? ¿Se comprende esto ahora a la perfección? ¿Se entiende ahora por qué todo aquello a que prestamos atención se expande, se extiende, se vuelve siempre más grande, nunca más pequeño?


Todas las formas de vida en nuestro universo se guían naturalmente por la Ley de Atracción. Puesto que cada forma en la Creación vibra, tu vibración -o mi vibración, o la de cualquiera- o la vibración de cualquier cosa está emitiendo o comunicando sin cesar, a través del tiempo y espacio, a todas las otras formas de vida en creación. En cualquier momento de existencia se te conoce por la suma de tus predominantes pensamientos, sentimientos y concentraciones activas.


La Ley de Atracción nunca actúa conforme a lo que tu sistema de creencias piensa o siente que es bueno o malo. Aquello que tú das -o a lo que prestas tu preciosa atención y en lo que te concentras- por ley tiene que darte enseguida más de exactamente lo mismo.


Esto explica por qué cualquiera que hace una oposición a algo o a alguien, por ley, expande, propicia y aviva aquello que dice combatir. Del modo más inocente, sin saberlo, sin desearlo, está suministrando más vitalidad y energía al aparente problema, en vez de invertir de manera inteligente su preciosa energía vital en la solución temporal, siempre en espera, siempre presente y perfecta.


La Ley de Atracción nunca comete errores. En el tiempo y en el lugar preciso ha de desenvolverse, y lo hará infaliblemente, en la misma medida, en dependencia de lo que tú animes por tu foco o atención, aquello en que has fijado tu atención o en que te has concentrado, un problema creciente o una solución que se te presenta y se revela con claridad.


Si cada persona en la Tierra abriera su corazón y mente al entendimiento y utilizara el conocimiento factual superior para prestar su atención y concentrarla en lo que es bueno, en la vida, en Dios, muy pronto todos y cada uno de nosotros, que hoy en día estamos aquí en la Tierra en encarnación humana, percibiríamos y conoceríamos el cielo.


Por cierto, puedes utilizar la Ley de Atracción para producir manifestaciones físicas o cocreaciones instantáneas. Puedes hacerlo expandiendo o elevando intencionalmente tu sentimiento o fe personal a un grado elevado. Sé por experiencia propia que esto produce manifestaciones instantáneas aparentemente milagrosas, o al menos apariciones en alto grado aceleradas de aquello que deseamos. También en estos casos tú ofreces mucho menos resistencia a aquello que deseas.


Tus creencias son siempre aquí el factor principal. El sistema de creencias aceptable, como tu verdad o tu realidad habitual, determinará qué periodo de tiempo necesitas para experimentar lo que deseas. Una estimulación consciente de tu fe ofrece, de modo definitivo, mucho menos resistencia. La fe incrementa tu poder de expectativa, así que ayuda a aumentar la velocidad de la realización de tu maravilloso nuevo deseo en su camino hacia ti.


Si te encuentras, según los estándares sociales, sumido en una triste pobreza y careces de hogar, y de pronto te sientes inspirado por un fuerte deseo de poseer una casa propia, tu fe, o carencia de ella, ayudará de modo definitivo a disminuir o aumentar la velocidad de su aparición tridimensional. Debes comprender que nunca puedes esperar que una casa propia se te aparezca físicamente en un plazo de tres meses, si en tu propio y único sistema matriz de creencias dudas de que, en las condiciones actuales, esto sea posible de modo razonable. La Ley de Atracción no da su apoyo, ni puede hacerlo, a un conjunto de vibraciones tan claramente contrastantes. Sin embargo, si en las mismas condiciones exactas tu sistema de orientación de sentimientos te dice que una casa tuya propia podría manifestarse en un periodo de seis meses, y si tienes con vehemencia este deseo con gran fe y determinación, la Ley de Atracción se apresurará a apoyarte y propiciar una manifestación física tan apremiante en tu mundo. Lo sé por mi propia experiencia.



Experiencias Personales con la Ley de Atracción



Tuve una segunda casa, gratis, mía propia, al parecer salida desde el aire, en menos de seis meses, que me regaló el dueño de una compañía de propiedades inmobiliarias para la que estaba trabajando. Entonces, Paul M., un amigo mío de la escuela secundaria, que reapareció inesperadamente en la corriente de mi vida en Los Ángeles, casi a 3,200 kilómetros de Michigan USA, donde habíamos sido amigos de escuela, me dijo un día que ya no quería seguir molestándose en recibir la renta mensual de un inquilino para pagar la hipoteca de una casa de arriendo muy atractiva que él poseía. Me preguntó si aceptaría esta casa de arriendo como regalo, gratis, a condición de que accediera a encargarme de su propiedad legal y abonara los pagos mensuales de su hipoteca, al banco local en cuya posesión se hallaba el título de propiedad hasta que la hipoteca fuese pagada por completo.


Al considerar la asombrosa propuesta de Paul, la de regalarme una casa, no vacilé en decirle de inmediato que sí, gracias. ¡Qué regalo! Acepté con gusto las muy justas condiciones que acompañaban este magnífico regalo. Enseguida edifiqué un complemento -una pequeña casita de alquiler de un solo dormitorio- sobre la extensa finca de esta segunda casa extra que ahora poseía también.


En un tiempo menor de unos pocos años, ya era propietario de dos casas. Cobraba también dos veces la renta mensual de estas dos casas de alquiler extra. Cuando por último vendí las varias casas que pronto llegué a poseer en California, antes de trasladarme a Virginia Beach, en Virginia, descubrí que las rentas mensuales extra que había estado cobrando me habían ayudado en gran medida a disminuir el monto de la hipoteca que debía al banco. Esto me permitió vender rápidamente esta preciada propiedad, y a bajo precio para el comprador, y a mí me dio la posibilidad de quedarme con miles de dólares extra en mi poder -de pura ganancia-, debida a este segundo gran regalo... la segunda casa gratis.


En retrospectiva, estoy seguro de que el regalo de esta casa, se manifestó a causa de mi fuerte explosión de fe de que yo podría y adquiriría una casa propia en seis meses. Mi fe no hubiera apoyado una creencia de que un milagro al parecer tan inverosímil podría hacerse posible en un plazo de tres o cuatro meses. Sin embargo, al ver lo que sucedió después, creí y mantuve la fe de que esta clase de milagro podría ocurrir para mí en un plazo de seis meses.


Como quiera, voy a ilustrar el enorme, irresistible poder de la fe, y de esta manera agregar más peso a lo que estoy planteando. Comparto otra verdadera experiencia vital relacionada con otro regalo de una casa con cuya manifestación cooperé sin darme cuenta. Fui testigo de cómo una viuda sin hogar, con cinco hijos, que asistía a uno de mis muy concurridos talleres en una iglesia en la Florida, hizo, con su fe, que se manifestara en una semana ¡lo que a mí, con mi fe, me había tomado seis meses! ¿No es acaso esto casi instantáneo?

El pastor de la iglesia me dijo que cuando la madre había llegado allá después de un viaje de mil millas, en su destartalado coche, la única posesión o el único hogar de que disponían, la familia estaba indigente, hambrienta y literalmente sin un centavo. Sin embargo, esa madre había estudiado metafísica y había criado a sus cinco hijos basándose en esos conocimientos. Al saber de mi taller de un solo día, pidió al pastor de la iglesia que me preguntara si podría permitirle a ella y sus cinco hijos estar sentados en silencio en la última fila del local, ya reservado, sin pagar nada. Como yo había estado, desde el nacimiento, muchas veces en situaciones de pobreza, ¿acaso hubiera podido negarme a acceder? Al ver, además, que estaban sin un centavo, ofrecí a esa valiente madre, con sus cinco hambrientos hijos algún dinero para comprar alimentos sin vacilación ninguna, ya que era algo que hice con gusto y que sabía que era lo correcto. La madre y toda su familia lloraron de agradecimiento.


En mi taller, hable no sólo de cómo otras personas que yo conocía habían logrado con su fe manifestación de casas y un regalo de 5,000 dólares en efectivo, al parecer desde el aire, sino que también me referí a muchas de mis grandes experiencias de manifestaciones físicas instantáneas. Yo también había producido la manifestación de mi propia casa en seis meses, además de una carrera en bienes raíces bien remunerada y un Cadillac. En mi búsqueda de conocimientos espirituales, a lo largo de mi vida, había producido también una repentina manifestación de 5,000 dólares en efectivo a la semana de haber formulado la petición, y haber dado una gran expectativa a este deseo.

La Ley de Atracción nunca deja de funcionar y produce con facilidad manifestaciones instantáneas. La Ley de Atracción nunca comete un solo error. La Ley de Atracción produce el efecto de atraer sobre cualquier cosa a que prestamos nuestra atención o en que nos concentramos. La Ley de Atracción es tu servidora cocreadora instantánea. Atraerá cualquier cosa, o sea, hará que se manifieste todo lo que quieras ser, hacer o tener en tu mundo. La Ley de Atracción nos trae manifestaciones instantáneas, siempre que nos abramos y utilicemos de modo deliberado la Ley de Admisión para recibir lo que ya nos ha sido concedido. Al anhelar conscientemente algo que desees ser, hacer o tener, te ofrezco un último y potente consejo: SÉ UN IMÁN. Recuerda: ¡debes esperarlo, esperarlo, esperarlo!

y Así es...

Lo Similar Atrae lo Similar


La omnipresente Ley de Atracción conoce y utiliza un conocimiento vibratorio inherente en el núcleo mismo de todos y cada uno de los puntos de formas y masas vivientes en la creación: que lo similar atrae lo similar. Es por eso que no existen los accidentes y, en realidad, no existen víctimas. Obtenemos lo que damos o lo que nos han dado en el pasado, el presente y el futuro. Lo similar atrae lo similar.

Si deseas saber con exactitud lo que tus pensamientos pasados y presentes están atrayendo a la corriente de tu vida, mira a tu alrededor. El mundo que ves alrededor -en tu hogar, en el trabajo o de vacaciones o dondequiera que estés o por dondequiera que vagues- es lo que tus deseos pasados han atraído hacia ti, a tu interior y alrededor tuyo. Nuestro mundo personal y medio ambiente es, con toda evidencia, un espejo de aquello que estamos deseando, atrayendo y admitiendo en nuestra realidad tridimensional.

Emocionalmente, tu estado de ánimo te traerá alegría positiva o, en una gama más baja de sentimientos, una sensación de depresión o de impotencia, y, a la vez, una amplia gama de puntos de referencia del sistema de orientación emocional entre ellas... Recuerda siempre, nunca estás atascado en modo alguno allí donde estés, en lo que pienses, sientas o te encuentres. Nada es imposible allí donde estás ahora. Por lo tanto, sigue este sendero vibratorio que te conduce hacia lo que deseas ser, hacer o tener.

Si durante mucho tiempo habías tenido un profundo deseo de algo, y aún no te es visible, esto quiere decir que existe alguna resistencia mayor o menor que no permite a la Ley de Atracción vincularte con lo que deseas. Debes concentrarte en la solución: el cumplimiento de tu deseo y no en la ausencia de lo que has merecido que se manifieste en tu mundo. Puedes siempre acelerar la aparición de lo que deseas, o de nuevos deseos, al obrar conscientemente con la Ley de Atracción... Lo similar atrae lo similar. Así que piensa de un modo similar, siente de un modo similar y actúa de un modo similar, lo que constituye tu profundo deseo ya es manifiesto en la actual realidad de la corriente de tu vida. El universo y la Ley de Atracción jamás diferencian entre lo que imaginas ser, hacer o tener, y su literal realidad física tridimensional. Así que comienza a imaginar que lo que deseas ya está presente ahora en tu vida cotidiana. Siente como se siente. Piensa como se siente. Mantén tu estado de ser consciente en el placer y la alegría del modo en que todo eso se siente.

Existe una diversidad de modos, generales o específicos, para estrechar la aparente brecha -brecha de tiempo y espacio- entre tu persona y lo que deseas que se manifieste. Puedes pedir, momentos antes de quedarte dormido, un sueño en que tu deseo se manifieste, y que recuerdes tu sueño. Lo similar atrae lo similar. La Ley de Atracción no considera lo que sueñas como exclusivo. Lo que imaginas o sueñas posee un peso exactamente igual al de lo que percibes o haces en los niveles del plano físico tridimensional.

De hecho, es siempre lo no físico lo que crea e introduce cambios de cualquier tipo en tu mundo físico. Entonces, ¿por qué no utilizar cualquier manera concebible, la que puedas pensar, practicar un juego o desempeñar un papel, de imaginar y sentir que tu deseo ya es manifiesto? ¿Por qué no tomar la decisión, y emprender una acción que apoye tu decisión, de ayudar al cumplimiento de tu deseo? ¿Por qué no aportar más reconocimiento, o admisión, a las extensiones, amplitudes y honduras de tu vida diaria imaginada y real? Tú puedes hacerlo.

Mientras más elevada sea tu velocidad de vibración, tanto más pronto se podrá manifestar cada uno de tus dulces deseos. Lo que deseas posee su propia velocidad vibratoria, y puedes, con tu vibración, abrirte el camino hasta lograrlo. Utiliza todas las maneras y medios para lograr que lo que deseas se sienta bien en tu interior. Nota que un sentimiento de expectación, de algo que deseas produce una sensación realmente buena. Así pues, espéralo, espéralo, espéralo. No hay palabras que puedan enfatizar la importancia de tu fe. Es tu propia escala de oro, para cocrear cualquier cosa que desees ser, hacer o tener. La fe, en el sentido literal, mueve montañas. Exactamente de la misma manera, la duda baja al instante la velocidad de tu propia vibración. Esto hace chillar los frenos que impiden el cumplimiento de ese mayor o menor deseo. Cuando puedes concentrar tu conciencia, y elevar cada vez más tu factor de expectativa, generas una expansión proporcionada de tu propia fe personal más fuerte para manifestar tu deseo.

Te invito a que releas de vez en cuando este artículo. Cada relectura de nuevos pensamientos te traerá más y más comprensión personal. La comprensión conduce al conocimiento. El conocimiento conduce a la sabiduría, y la sabiduría conduce al autodominio. El autodominio conduce a tu seguro éxito. Eres, con toda seguridad, cocreador de este vasto universo, que todos conocemos y percibimos. Eres el constante creador poderoso, absoluto de tu propia realidad dentro de tu propio y único Yo Soy, en un aventurero viaje en cuerpo y alma humano sobre la Tierra.

Sé ese gran y poderoso cocreador que aquí llegas a ser. Haz cualesquiera buenas acciones que necesites hacer para que tus grandes sueños se vuelvan realidad. Ten todo lo que sientas bueno, siempre alrededor de toda tu bella, magnífica y sagrada cocreación Yo Soy de tus flamantes mundos nuevos. Disfruta la emoción de ser un cocreador muy deliberado y eficaz de magníficos e imposibles sueños.

¡Tú puedes hacerlo!

No hay nada que no puedas ser, hacer o tener. Así es, y por lo tanto, querido hermano o hermana, así ha de ser.

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