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Apertura

paradigmas

Por Dottie Billington, Ph.D

"El que cree saber, no sabe. El que sabe que ignora, es el que sabe."
-Joseph Campbell

"Los hombres se burlan de lo que no entienden" -escribió Goethe- y, ¡cuánta razón tenía! Todos tendemos a resistirnos a ideas que son nuevas para nosotros, porque tenemos una necesidad natural de defender nuestro punto de vista personal del mundo. Queremos encerrarnos en nuestro recinto de ideas seguras y conocidas, acurrucarnos bien y cerrar la entrada, para mantener fuera nociones que nos desafían. Nuestra tendencia es pensar: los demás tienen mitos, pero yo tengo la verdad.

Casi todas las teorías científicas consideradas verdad absoluta a principios del siglo XX han ido descubriéndose falsas o incompletas. Resulta que la vida ofrece pocos absolutos.

Además, la mayoría de nuestros principales descubrimientos científicos tropezaron con violenta resistencia, incluso el descubrimiento de Louis Pasteur de los gérmenes, que dio un giro a la historia.

Cuando propuso que minúsculos organismos invisibles eran la causa de devastadoras epidemias mortales, fue objeto de envilecimiento, de burla y de ridículo. Colegas científicos y el público dijeron que era un imbécil. Nadie creería que algo tan insignificante como un germen pudiera causar semejante devastación en el gran cuerpo humano.

En 1982, mi esposo Bill sugirió que compráramos una computadora porque pensaba que sería útil para los dos. Al principio yo me mantenía cerrada a la idea, pensando que era un artilugio más que terminaría en una venta de baratijas. Por supuesto, ¡no pasó mucho tiempo sin que yo acabara queriendo tener la mía propia! ¡En fin...!

Piensa en las personas que conoces. Es probable que veas entre ellas una amplia gama de apertura, desde la que se cierra por completo a nuevas ideas hasta la que se abre, presa de apasionada curiosidad y entusiasmo. Luego, haz una lista mental de las que están creciendo, de las que son personas llenas de vitalidad, y de las que parecen estancadas.

"No es posible ser dogmático y sabio al mismo tiempo."
-Paul Baltes

Esto quiere decir que la apertura es requisito previo del crecimiento. Ni más ni menos. Para crecer se necesita estar abierto a aprender formas nuevas y más efectivas de pensar, de actuar y de ser.

Una antigua historia zen habla de un profesor que se consideraba experto en todas las materias, desde la historia hasta las matemáticas. Sin embargo, como no sabía nada de Zen, decidió añadirlo a su repertorio de especialidades. Un día fue a visitar a Nan-in, un maestro Zen que vivía en una pequeña cabaña, en las afueras de la ciudad. El maestro lo invito a entrar y, como era costumbre, sirvió té. Llenó la taza del profesor hasta el borde, y siguió vertiendo el líquido. El té se derramó sobre la mesa y escurrió al piso. El profesor estuvo observando hasta que no pudo resistir más: “¡La taza está llena, no le cabe una gota más!”

“¡Exactamente! -admitió Nan-in- la mente de usted es como esta taza. ¡Está tan llena de sus ideas y opiniones que ya no hay cupo para que yo pueda enseñarle nada de Zen!”

Yo he comprobado en mis entrevistas con personas llenas de vitalidad, que todas son presa de una curiosidad apasionada, están llenas de infantil emoción, deleite y admiración. Sus antenas mentales giran sin cesar, escuchando, buscando, descubriendo nuevos misterios de la vida. El profesor Rich decía: “He leído bastante de los grandes pensadores, para saber que todos ellos andan a tientas en busca de la verdad y nadie ha encontrado la respuesta. Así pues, todo es una jornada de viaje”. Las personas como él nunca envejecen. Se mantienen firmes aprendiendo y creciendo... toda la vida.

Aquí tienes unos cuantos consejos que te ayudarán a mantenerte abierto:

• Está pendiente de tu modo de reaccionar ante las nuevas ideas. ¿Eres una persona abierta y curiosa? O, ¿te sorprendes resistiendo a cosas no bien conocidas, nuevas o diferentes?
• Cuando se te pongan los pelos de punta por algo que oyes, detente y examina tu reacción. Una actitud de irritación suele ser indicio de resistencia.
• Recuerda que para todos nosotros la mayoría de las nuevas ideas, al principio parecen ridículas.

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